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De lo más sofisticado y atrayente que hay. La experiencia arquitectónica confía en su materialidad y su expresión externa, pero sobre todo consiste en el diálogo existente entre el habitante y su espacio.

Luz. Proveniente de todas las direcciones. En especial desde el oeste; las horas y los tonos dorados del crepúsculo, la transición del día a la noche... la luz que penetra desde el exterior trae consigo una sensación constante de emoción y serenidad.